Quisiera tu paracaídas Altazor
para aterrizar con tus palabras de alabastro
tu florida fauna, tus delicados arco iris
y caer de pie en esta selva de palabras,
impregnada con la vehemencia de tu sangre.
Ver más allá de los jeroglíficos
que describen las golondrinas en el aire.
Bajar la persiana de mis ojos
y que sus olas no destruyan la quietud de los nenúfares.
Que la marería no castigue la geo
grafía de las costas
ni se lleve el torbellino las almas inocentes,
ni arrecien huracanes desterrando transeúntes,
ni aludes ensombrezcan la mirada de los hombres.
Que nadie grite el hambre, ni rasgue con sus uñas
el dolor de la izquierda, latiendo en la mañana.
Ni atronen los obúes, ni salten pedazos de humanos
cercenados por intereses expúreos.
Que se apague el estruendoso ruido de la pólvora,
que me dejen escuchar la nota del alelí
Olga de Lucia
para aterrizar con tus palabras de alabastro
tu florida fauna, tus delicados arco iris
y caer de pie en esta selva de palabras,
impregnada con la vehemencia de tu sangre.
Ver más allá de los jeroglíficos
que describen las golondrinas en el aire.
Bajar la persiana de mis ojos
y que sus olas no destruyan la quietud de los nenúfares.
Que la marería no castigue la geo

ni se lleve el torbellino las almas inocentes,
ni arrecien huracanes desterrando transeúntes,
ni aludes ensombrezcan la mirada de los hombres.
Que nadie grite el hambre, ni rasgue con sus uñas
el dolor de la izquierda, latiendo en la mañana.
Ni atronen los obúes, ni salten pedazos de humanos
cercenados por intereses expúreos.
Que se apague el estruendoso ruido de la pólvora,
que me dejen escuchar la nota del alelí
Olga de Lucia